Hoy, de noche. Las estrellas te iluminan, mientras cae la lluvia sombre mí, pero ambos contemplamos el mismo cielo, sólo que con diferentes estado de ánimo, pero expresando una misma sensación. Posiblemente.
Allá, sus motivos tiene. Aquí, el cielo llora, pero sé muy bien que no es por dolor ni tristeza, más si de alegría...¿POR QUÉ? De la alegría de saber que hay mucho, hay alguien por quien vivir; de la alegría de saber que aún pienso en TI, que aún siento por TI; de la alegría que compartimos al rescatar un sentimiento, ese que hace que las personas cambien y que en cada segundo se preocupen por entregar lo mejor de sí para quien le acompaña, ese que hace que hasta los más pequeños detalles se conviertan en momentos memoriables que tan sólo se dan en un segundo de nuestras vidas, mas para un ser que está en el límite de su vida, sería el regalo más valioso que podría adquirir.
¡El cielo llora de Alegría!
De la alegría de saber que TU y YO, nosotros, tuvimos la oportunidad de salvar un sentimiento, de cuidarlo, de alimentarlo, aun asi lo hayamos perdido en un descuido. Pero de igual manera ¡Llora de Alegría! De la alegría de saber que el recuerdo de aquel sentimiento aún este vivo, de la alegría de escuchar al corazón cantar cuando este siente vivir una vez más, de la alegría de saber que no todo está perdido, que aún hay almas, corazones, que desean rescatar y rescatan aquel sentimiento, ése, llamado AMOR... que alguna vez nos unió y aún así no hayamos disfrutado de él como hubieramos deseado durante más tiempo, sentimos vivir a pleno, mientras duró su estancia en nuestras vidas, en nuestros corazones... y hoy ¡EL CIELO LLORA DE ALEGRÍA! De la alegría de saber que se vivió así y aún se recuerda.

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